El freefly es una de las modalidades más modernas, comenzó a fines de la década de 1980 , y divertidas del paracaidismo que se ha incorporado rápidamente como disciplina en las competiciones, pero que con una mala ejecución es muy peligrosa. El freefly consiste en un vuelo tridimensional y es posible alcanzar velocidades superiores a los 300 km./h según la postura que de adopte en caída libre.

Para el disfrute de este estilo de paracaidismo , éste trabaja y combina todas las modalidades, formas y direcciones de vuelo posibles haciendo constantes cambios de posturas. Para llegar a dominar esta etapa, debes tener una base sólida en todas estas posiciones y una comprensión de lo que el aire está haciendo a tu cuerpo.
– Back flying (vuelo de espaldas): es generalmente el primer gran paso que se aprende. Saber volar de espaldas de forma estable y controlada es fundamental para dominar posiciones más avanzadas y realizar un salto seguro. Esta posición se usa para volver a tu posición de seguridad mientras evitas perder velocidad rápidamente y hacer daño a alguien.

– Sit flying (vuelo sentado): se le llama así porque la postura que adopta el paracaidista es la misma que si estuviera sentado en una silla, se encuentra formando un ángulo de 90º con las piernas y con los brazos abiertos. Los pies están orientados al viento relativo. El cuerpo adopta una posición completamente vertical y el paracaidista puede aumentar la velocidad de caída estirando las piernas y poniéndose de pie.
– Head down (vuelo cabeza abajo): es la posición del vuelo libre más difícil de aprender porque al volar boca abajo, la superficie del cuerpo que ofrece resistencia al aire es menor por lo que la velocidad que se puede llegar alcanzar supera los 300km/h. Debido al aumento de la velocidad, cada movimiento realizado puede hacer que el paracaidista se vuelva inestable o desorientado; aumentando así el riesgo que ya trae consigo el propio deporte. Requiere mucha práctica para llegar a dominarlo pero sobre todo lo que más tiempo lleva es conseguir controlar la posición para que sea seguro y minimizar las posibilidades de sufrir un accidente.
Una vez se aprenden las posturas básicas, el paracaidista puede escoger entre las diferentes posturas e ir cambiando unas por otras mientras está en el aire, por ello, es una modalidad con un gran atractivo ya que la consideran más divertida que otras, por la libertad de cambiar continuamente la postura del cuerpo durante la caída.